15 de octubre de 2010

Sangre I


-CONTENIDO VIOLENTO-

Entró destrozando. Destripando, desmembrando. Y con ello destruía personas, familias e ideas. Estaba arto. Decidió acabar con todos ellos. ¿Es que no saben actuar de otra manera? Son animales. Eran animales. Animales con palabra, dispuestos a molestar a sea quien sea que no piense como ellos.
Entrando por la puerta destrozó las piernas a un hombre de mediana edad que salía en aquel momento de ese antro. Más adelante, partió por la mitad a otro con su hacha, y cuando entro en la sala, destripó al hombre que se subía los pantalones después de estar con aquella mujer. Mientras, todos gritaban.
La mujer, con el cuerpo desnudo y cubierto de sangre ajena, intentaba huir, pero se resbalaba sobre el suelo rojo, todavía caliente.
Tras el mostrador, un hombre sacó un artilugio de madera. Él las conocía, disparaban fuego, y luego morías. No iba a dejar que le dispararan. Saltó y lanzó el hacha contra el mostrador lo más fuerte que pudo.
Volaron astillas. Ni rastro del mostrador. Sólo se veían las piernas del tabernero, y el mango del hacha.
Los dos hombres que quedaban aprovecharon para atacarle ahora que estaba desarmado, pero los esquivó sin problemas. Un puñetazo en la boca del estómago dejo sin respiración a uno, y un golpe seco hundió la tráquea del otro. No pudo ni gritar mientras destrozaba su cara a patadas.
Cogió su hacha. Tenía que acabar con esto. Un hachazo a la columna lo dejo fuera de combate. Sólo quedaba la mujer.
No os engañéis, no había sido violada. Ella era tan culpable como los demás. Y todavía seguía en el suelo, desnuda, cubierta de sangre, y con una mueca de terror en la cara.
-P… Por favor… N… No me mates… Yo… Ya…
-Cállate- respondió secamente- Te mataré aquí y ahora. Es lo que os merecéis todos.
-No… Yo… Yo… - No podía hablar, nunca había visto a la muerte tan de cerca, y esta vez no se iba a librar.
No titubeó. El grito de aquella mujer cesó de golpe. Justo al mismo tiempo que el hacha que atravesó su cuello y dio a parar contra el suelo de madera.
Él estaba cubierto de sangre. Es probable que por eso le llamen así; “Sangre”. Iba a llamar la atención ahí fuera, pero eso no era lo que más le preocupaba. Sino las pesadillas que le perseguirían los próximos días.

1 comentario:

Patricia de Blas dijo...

Has logrado que yo también tenga pesadillas esta noche... y no si darte la enhorabuena por lo bien que está escrito, o por echarte la culpa de que esta noche no pueda dormir...xD Sigue escribiendo!:D